Buscando en el día a día

tiempo Tiempo aprox. de lectura: 00:04:26
tiempo Total lecturas: 1235
tiempo Total comentarios: 0
Autor: Antonio - 14/05/2009

Escuche un día una historia Zen que luego he explicado muchas veces en terapia; dice algo así como:

"Un monje se enteró un día recién ingresado en su comunidad que el mismo Buda estaba ofreciendo consejo y oración en una población cercana a su pequeño templo. Uno de sus objetivos era escuchar la palabra del maestro para alcanzar de forma rápida la iluminación, deseoso y anhelante se dirigió hacia donde Buda hablaba pero de camino, en un pueblo cercano reclamaron su ayuda como monje para asistir a un moribundo, tuvo que permancer allí varios días y cuando acabó de reconfortar y asistir a la familia, Buda ya había marchado a un pueblo más lejano.

Decidió entonces dirigirse a ese nuevo destino que le llevaría unas semanas de viaje. En el transcurso de ese viaje fue reclamado por unos campesinos que ante la cercanía de las lluvias le solicitaron ayuda en la recogida de la cosecha; permaneció con ellos varias semanas hasta que completaron la recolección y nuevamente al quedar liberado de su servicio, Buda había marchado y se dirigía a otra parte del país. Así nuestro monje nuevamente emprendió camino para ir a su encuentro pero una vez  mas fué reclamado en este caso para cuidar y educar a los niños de una aldea cuyo maestro habia fallecido, en este caso tuvo que establecerse durante varios años dando educación en la comunidad hasta que pudo ser relevado.

Fueron pasando los años y fueron innumerables las veces que el monje se ofreció, ayudó y colaboró con todo aquel que lo necesitaba, no pudiendo nunca llegar a ver a su maestro.

En su lecho de muerte el viejo monje rodeado por todas las personas a las que había ayudado se lamentaba de no haber podido encontrar a Buda en su periplo dado que siempre había tenido que acudir en auxilio de alguien que necesitaba su ayuda, su escucha o su consejo.

El superior de su orden que lo asistía en la cabecera de su cama le dijo: No ha sido una búsqueda infructuosa, ya has encontrado a Buda, siempre lo has tenido en tí mismo, lo has hallado en tu trabajo, en tu ayuda, en tu entrega incondiconal hacia los demás"

Tendemos a la búsqueda de fórmulas mágicas, de técnicas, instrumentos o recetas, obviando muchas veces el esfuerzo, la constancia, el sacrificio y el trabajo del hacer de cada día con el objetivo de ser mejores personas.

 

Autor: Antonio - Fecha: 14/05/2009

 Dejar comentario
Comentarios 0
 
 Dejar comentario
Comentarios 0